Gastronomía
Gastronomía Riojana: Qué Comer en Haro durante tu Escapada de Lujo en La Rioja
La Rioja es, antes que nada, una cultura de mesa. El vino es el protagonista, pero la gastronomía riojana que lo acompaña habla el mismo idioma: honesta, arraigada al territorio y con una capacidad para sorprender que conquista a todos los que la descubren. Una estancia de lujo en el Palacio de Manzanos no estaría completa sin explorar la mesa riojana en toda su profundidad.
Los Platos Imprescindibles de la Cocina Riojana
Hay sabores que definen una región. En La Rioja, las patatas a la riojana son mucho más que un guiso: son un emblema. Patatas troceadas a chasquido, chorizo riojano, pimiento choricero y el tiempo necesario para que todo se funda en un caldo que huele a hogar. Es el plato que abren prácticamente todos los restaurantes de Haro como primer plato de temporada, y es el que nunca decepciona.
Las chuletillas de cordero al sarmiento son otra seña de identidad irrenunciable. La leña de sarmiento —los tallos secos de la vid— aporta un aroma particular que no puede replicarse con ningún otro combustible. Las chuletillas se asan rápido, a fuego vivo, y llegan a la mesa con la grasa dorada y crujiente y la carne casi rosada en el centro. Son, para muchos visitantes, el recuerdo gastronómico más vívido de su paso por La Rioja.
Las verduras de Calahorra —alcachofas, espárragos blancos y pimientos del piquillo— completan el triángulo gastronómico de la región. Calahorra, a menos de una hora del Palacio, es conocida como la huerta de La Rioja: sus verduras llegan a los mejores restaurantes de Madrid y San Sebastián, pero aquí se disfrutan con una frescura que ningún transporte puede mantener.
Dónde Comer en Haro: Restaurantes con Alma
Haro no es una ciudad grande, pero su oferta gastronómica sorprende por su calidad y por la fidelidad de sus cocineros al producto local. El Barrio de la Estación, donde se concentran las bodegas centenarias a pocos minutos del Palacio de Manzanos, alberga también algunos de los locales más queridos por los propios riojanos. No las guías turísticas: los riojanos. Esa es la diferencia.
Los bares de pinchos de la calle principal son una institución en sí mismos. El ritual del poteo —recorrer los bares con un vino en mano y un pincho en cada parada— es la versión riojana del txikiteo vasco, y es quizá la forma más auténtica de entender cómo viven los habitantes de Haro su relación con la comida y el vino. Una actividad que nuestros huéspedes incorporan habitualmente en sus tardes, antes de regresar al palacio a disfrutar de la tranquilidad de los jardines.
El Vino Como Hilo Conductor de Cada Comida
En La Rioja, el vino no acompaña la comida: la organiza. Cada plato está diseñado para dialogar con los vinos de la zona, y es imposible entender la gastronomía riojana sin esta complicidad. Un Rioja Reserva con doce meses en barrica de roble americano cobra una dimensión completamente distinta cuando se sirve con unas chuletillas al sarmiento. Un Rioja Blanco fermentado en barrica acompaña con elegancia los espárragos de Calahorra o el bacalao al ajoarriero.
Desde el Palacio organizamos maridajes privados en los que un enólogo selecciona una secuencia de vinos de distintas añadas y elaboraciones para acompañar un menú diseñado en función de esa selección. Es la forma más completa de comprender la relación entre el terroir riojano y la mesa.
Cocina Privada en el Palacio: Chef a Domicilio
Una de las experiencias más valoradas por los huéspedes del Palacio de Manzanos es la cena privada con chef. La cocina profesional del palacio —equipada para dar servicio a grupos de hasta veinte personas— se convierte en el escenario de una velada gastronómica exclusiva. El chef, experto en cocina riojana de mercado, diseña el menú con antelación según las preferencias del grupo, incorporando los mejores productos de temporada: pimientos asados, hongos de la sierra, cordero lechal, quesos artesanos de la región.
El menú se sirve en el comedor noble del palacio, con su vajilla de porcelana, su cristalería de alta calidad y la calidez de una sala con siglos de historia. Es cenar en un palacio en el sentido más literal, sin que eso implique rigidez ni protocolo: el ambiente es íntimo, distendido, entre el grupo que ha elegido compartir esa experiencia.
La gastronomía riojana, en su mejor versión, es eso: generosidad, producto y tiempo para disfrutar. Todo lo que el Palacio de Manzanos pone a disposición de sus huéspedes.
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